Rutas Patrimoniales

La Ruta se inicia en el Mirador del Salar del Huasco, acce­diendo a ella desde el cami­no que viene del cruce de Altos de Pica, y termina en el sector de Collacagua en el Caserío Porquesa, localizado al norte de la cuenca. Está compuesta por tres tramos: los dos primeros abarcan el entorno del Salar del Huasco (sector sur de la cuenca) y el tercero recorre los cursos de agua y bofedales del sector norte de la cuenca. El recorri­do es orientado por 34 hitos de interés turís­tico que han sido definidos conjuntamente con los habi­tantes de la cuenca. Es alta­mente recomendable reali­zar la visita al salar en más de un vehículo y de prefe­rencia tipo 4 x 4, ya que las condiciones del terreno, cli­máticas y de aislamiento lo hacen aconsejable.

El tramo Huasco Lipez tiene una extensión de 26,5 kilóme­tros  y bordea el Salar del Huas­co siguiendo un rumbo oes­te-este. A través de esta ruta encontraremos áreas de gran belleza escénica, en las que podremos observar sitios de nidificación de aves, zonas de pastoreo de llamas y alpacas, corrales y miradores. Las construcciones corresponden a distin­tos periodos históricos que van desde el Tawantisuyo, el breve dominio Inca, el perío­do del auge salitrero y la época contemporánea.

Estos vestigios son evidencia de la ocupación asociada a los ca­ravaneros andinos vinculados al intercambio comercial que existió en épocas pasadas, siendo ésta una ruta de continuo tránsito, descanso y refugio, cuyas áreas aledañas ofrecían zonas de pastoreo alternativo. En relación a la avifauna, podremos observar las tres especies de flamencos que habitan los humedales altoandinos en la región: flamenco andino, el flamenco de james y el flamenco chileno.

La actual ocupación de este territorio por parte de los pastores aymaras conserva las costumbres y prácticas rituales religiosas centenarias en torno a la economía agroganadera, destacándose el floreo de animales y la ceremonia se realiza en el cerro Charcollo (hito 11) que cierra este tramo puede ser realizado en dos horas y 43 minutos.

El tramo Huasco Grande tiene una longitud de 20,8 kilómetros, situándose en el borde oeste del salar. La ruta bordea el humedal siguiendo un rumbo suroeste – noreste. Una de las singularidades de este tramo, es la evidencia de ocupación humana en distintos períodos históricos. Se aprecia la existencia de corrales y miradores para el ganado, zonas de avistamiento de fauna (vizcacha, tucu – tucus entre otros roedores) y vertientes de agua que sustentan a los animales y pastores aymaras de la zona.

Entre los hitos 18 (Mirador Haraña) y 19 (Vega Amarga) se encuentra el caserío donde habitan permanentemente los pastores de la cuenca. Aquí es posible conseguir alojamiento y alimentación. Los lugareños disponen de energía eléctrica provista por paneles solares y un radiotransmisor que los contacta con la ciudad de Iquique y otras localidades de la región.

Imperdible en este tramo es recorrer la Quebrada del Diablo Marka (hito 20) donde es posible ver una variedad de flora y fauna no habitual en los sectores planos de la cuenca. De las especies de la flora destacan llaretas y queñoas, especies de gran valor para las comunidades por sus cualidades medicinales. En cuanto a la fauna se destacan los felinos como el puma y el gato colo – colo. Este tramo puede ser recorrido en aproximadamente dos horas y seis minutos.

El tramo Collacagua tiene una extensión de 31,7 kilómetros y recorre el sector norte de la cuenca. Este sector es fundamental para la dinámica ecológica del Salar del Huasco ya que aquí nacen los principales cursos de agua que lo alimentan, destacándose los ríos Collacagua y Piga.

Collacagua se caracteriza por sus hermosos y productivos bofedales que permiten la mantención del ganado camélido y proporcionan hábitat claves para especies silvestres como guayatas, tuco-tucos y suris. Es habitual encontrar en sus cielos al imponente cóndor.

En sus caminos y senderos se encuentran numerosos sitios históricos y arqueológicos asociados a la presencia Inca, así como el paso de los caravaneros andinos que utilizaron esta ruta para unir Chile y Bolivia en distintos períodos históricos. Este tramo puede ser recorrido aproximadamente en tres horas con 25 minutos. En el caserío de Collacagua es posible conseguir alojamiento y alimentación, se dispone de energía eléctrica gracias a paneles solares y motogeneradores.

 

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