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Patrimonio. Restitución de bienes culturales comenzó en 2019 pero se retrasó por la pandemia. Actualmente, además, hay una consulta indígena para revisar el proyecto del futuro museo.

Un anhelo de larga data del pueblo rapa nui ha sido la restitución de bienes culturales que salieron de la Isla sin consentimiento y que se encuentran tanto en el continente como en el extranjero, como los conocidos moáis y kava kava que han resonado profusamente. Y aunque son objetos de gran significancia, quizás lo más importante tiene que ver el regreso de los Ivi Tupuna, es decir, los huesos humanos ancestrales de los que también hay fuera del lugar.

“El Ministerio nuestro, y esto ha sido algo que la ministra ha liderado con harta fuerza y convicción, está embarcado en una agenda de bienes culturales a la comunidad rapanui que se genera por petición expresa de ella”, comenta el subsecretario de Patrimonio Emilio de la Cerda, de visita en Valparaíso para la inauguración el jueves pasado de la exposición “Tapa’o Tupuna: Artesanía Ancestral Rapa Nui”.

Y agrega: “La ministra (Consuelo) Valdés ha hecho propia esa agenda, y hemos ya comenzado un proceso de restitución que tiene algunas etapas andando ahora que son bien importantes”.

Los Avances

Es así como fue la propia titular del ramo viajó en 2019 para hacer una primera entrega con parte de la colección del arqueólogo inglés Carlyle Smith que estaba en el Museo Nacional de Historia Natural de Santiago. Previamente, a fines de 2018, se había hecho entrega de algunos restos humanos que están bajo el amparo del Museo Padre Sebastián Englert, al igual que las piezas que llevó la secretaria de Estado.

En cuanto al estado actual de la agenda prevista para la restitución de bienes, De la Cerda cuenta que “estamos trabajando en cumplir con la promesa que tenemos de poder enviar los restos humanos que están en el continente que son del orden de 106 cráneos. Casi todos en el Museo de Historia Natural en Santiago y algunos otros acá en Valparaíso, los cuales se están metiendo en cajas de conservación, se están preparando muy bien para su envío, catalogándolos, etc. Son delicados, y hay que cuidar muy bien el transporte”; a lo que se suma el compromiso de los moáis que se encuentran el mismo recinto capitalino.

– ¿ Y ese traslado será por avión o por barco?

Lo estamos viendo. Yo no quisiera profundizar mucho más en el tema, porque le corresponde a la ministra -cuando lo hagamos- contarlo entero. Pero es una agenda que ha sido pública y que nosotros la hemos seguido impulsando. Y estamos trabajando en eso, viendo el cuándo y el cómo. Pero nuestro compromiso es que eso sea durante el verano. Se ha postergado el envío por la pandemia y otros factores. La Isla recién se va a abrir en febrero, después de casi dos años cerrada, entonces se nos movió toda la agenda. Pero estamos trabajando bien firme en eso.

Junto con poner énfasis en la devolución de los restos y piezas que se encuentran en los museos públicos, el Ministerio se encuentra desarrollando una agenda paralela en el exterior, en especial, con el Museo Kon – Tiki de Noruega.

Poco después que Valdés viajara a la Isla, los reyes de Noruega Harald V. y Sonja Haraldsen llegaron a Chile para firmar un convenio para la restitución de piezas que estaban en el mencionado recinto cultural.

“De nuevo la pandemia nos movió la agenda, porque íbamos a viajar con representantes del pueblo rapanui a Oslo, a reconocer las piezas y ver cuáles volvían”, asegura el subsecretario de Patrimonio.

“Pese a eso -continúa- hemos tenido contacto remoto vía zoom con el director del museo, que a la vez firmó un acuerdo con nuestro director del Servicio de Patrimonio para poder generar las colecciones. O sea, toda una cuestión bien formal para que no sea una agenda de gobierno, sino una agenda de Estado”.

Siguiendo esta línea, manifiesta que “lo que estamos viendo hoy día es tratar de concretar en el más breve plazo una primera remesa donde vengan todos los restos humanos que están hoy en día en Oslo (…) y también algunas de las piezas que están allá”.

Dejar andar el proyecto

-¿El museo da abasto para recibir todo este legado?

– Esto es muy importante y muy sofisticado en términos del diálogo que nosotros hemos establecido con el pueblo rapanui, porque esto no es una imposición del Estado hacia el pueblo rapanui, ésta es una petición del pueblo rapanui. En base a esa petición que mueve un montón de hilos -porque mueve los hilos arqueológicos, del Consejo de Monumentos, las colecciones de los museos, los inventarios, la diplomacia, la valija diplomática-, y para poder hacer esta agenda, hace tres años ya nosotros instalamos en la isla unos depósitos provisorios. O sea, ampliamos los depósitos del museo”.

El subsecretario de Patrimonio, Emilio de la Cerda, detalla que “llevamos unos contenedores que no son simples contenedores, tienen sistema de refrigeración, de sombras para controlar la humedad, el calor, los cambios de temperatura, etc. Los llevamos en barco y están instalados esos depósitos temporales. Y le llamo temporal porque nosotros estamos apuntando a tener un museo nuevo en Rapa Nui junto a la comunidad”.

Estos lugares de almacenamiento “se montaron para poder traspasar ahí todo lo que es lítico (de la piedra o relacionada con ella), y poder despejar el depósito histórico del Museo Sebastián Englert y poner ahí los restos humanos que estamos enviando”.

Recalca que el recinto, además, “tiene un acceso propio de la comunidad rapanui para poder respetar los protocolos culturales, en una búsqueda de poder compatibilizar la visión simbólica, familiar incluso, con la mirada científica de las piezas. Y ahí hay un diálogo que yo creo ha sido muy fructífero, muy positivo y ejemplar también para relaciones con otros pueblos originarios en Chile y sus colecciones”.

En cuanto al nuevo recinto que alojará todas estas piezas es una “agenda de mediano plazo”, dice De la Cerda. “Primero porque el terreno donde está el museo actual tiene una demanda de tierras y hace un año ya fue achicada la propiedad, tiene menos cancha; y además porque los tamaños y el complejo cultural debe aguantar tener depósitos más grandes, espacios para la comunidad y un parque asociado al museo; y sobre todo, porque la agenda de restitución no solamente en el territorio chileno sino también de repatriación, digamos, de las que están en otros países, no se puede llevar a cabo si es que el país receptor no asegura condiciones de conservación iguales o mejores a las que en donde están las colecciones”, explica.

“Esa es una práctica que no es por este caso particular”, advierte, y expone que “dentro de la convención de tráfico ilícito, de restitución de bienes culturales, es un estándar internacional (…). Entonces, a nosotros nos importa mucho y a la comunidad rapanui también asegurar esas condiciones de conservación óptimas en la isla para poder recibir más colecciones, y poder asegurar que esas colecciones tengan cómo volver, y volver muy bien y ser investigadas y ser tratadas”.

Por ello, hace poco más de un mes, comenzó una consulta indígena para revisar los detalles del futuro museo, el cual ya cuenta con su ubicación: La subcomisión de territorios de la Comisión de Desarrollo de Isla de Pascua (Codeipa) acordó destinar un terreno de 10 hectáreas en la mitad de la Isla, entre Anakena y Hanga Roa, y que será ejecutado por Bienes Nacionales.

Se trata del sector de las estructuras industriales de la empresa Williamson Balfour, una parte del antiguo Fundo Vaitea, el que se ocuparía para emplazar el museo y que permitiría de paso revalorizar el sector, sus edificaciones y su historia.

“Una vez concluida esa consulta indígena, nosotros vamos a sumar esas conclusiones, esos acuerdos en el llamado a concurso que se va a hacer para el nuevo museo de Rapa Nui”, sostiene Emilio de la Cerda, y añade: “Esperamos que si todo anda bien alcanzar a llamar el concurso antes de que termine el gobierno, cosa de pasar bien la posta y que eso se desarrolle después. Es una agenda bien potente con la que tenemos rapa nui”.

Fuente: El Mercurio de Valparaíso